Si hay una palabra que se repite por todas partes en el mundo de la inversión, ese es sin duda el ROI, Return on Investment o, en castellano: retorno de la inversión. Ya sea en los despachos de las principales empresas tecnológicas, las cenas de tus amigos o el periódico financiero que más te guste, cada vez es más habitual escuchar este concepto.
Estamos en una época en la que el ruido informativo es abrumador y las oportunidades de inversión se presentan en, literalmente, cualquier parte. Es aquí cuando se hace cada vez más relevante el adquirir herramientas con las que decidir si una inversión vale la pena o no. Entre estas herramientas, el Return On Investment es probablemente el concepto más repetido. Un indicador que distingue a los que están invirtiendo y los que están apostando.
No se trata únicamente de gastar menos, sino de invertir mejor. Y para invertir mejor, tienes que saber medir cuánto dinero te devuelve cada euro que sale de tu bolsillo. Vamos a analizar este indicador para que dejes de verlo como un concepto técnico y abstracto y puedas empezar a verlo como una herramienta financiera importantísima en todas tus inversiones.

¿Qué es el ROI y cómo se calcula?
A efectos prácticos, el ROI es un porcentaje que nos indica cuánto beneficio hemos obtenido en relación con el coste de una inversión. Es la respuesta matemática a la pregunta «¿Vale la pena el esfuerzo?».
La gran cualidad del ROI es su simplicidad. Mientras que otros indicadores requieren un máster en finanzas, el ROI se puede calcular con una fórmula básica que deberías tener grabada a fuego.
ROI = (Ganancia Obtenida / Coste de la inversión) x 100
Un ejemplo rápido que nos ayude a comprender el concepto podría ser la compra de un reloj con un valor de 1000€, el cual hemos vendido unos pocos meses más tarde por 1250€. Tu ganancia sería, obviamente, 250€. Pero, ¿cuál sería el ROI?
Apliquemos la fórmula:
ROI = (250 / 1000) x 100 = 25
El resultado del ROI se expresa siempre en porcentaje, y en este caso el resultado sería 25%, es decir, el retorno de la inversión ha sido del 25%. Eso sí, no dejes de leer aún, porque la cuestión no es tan sencilla.
ROI Nominal o ROI Real, ¿cuál es la diferencia?
Ignorar la inflación es uno de los errores más habituales y problemáticos de la actualidad financiera. Si tu ROI es del 25% pero la inflación ese año ha sido del 4%, tu ROI Real sería del 21%. Mientras tanto, el ROI Nominal sería ese 25% que habíamos calculado «fuera de contexto».
Una correcta educación financiera nos obliga a mirar más allá del ROI nominal. Cuando analices una inversión, siempre debes restar el aumento del coste de la vida, pues solo así sabrás si realmente estás ganando terreno o estás bajando por unas escaleras mecánicas que van hacia arriba. Además, como es normal, debemos tener en cuenta otras cuestiones como los impuestos para conocer la rentabilidad neta.
ROI anualizado: Incluyendo la variable del tiempo
Aquí es donde muchos inversores novatos meten la pata. No es lo mismo ganar un 50% en un mes que ganar un 50% en diez años. El ROI, por sí solo, no tiene en cuenta el factor tiempo, y el tiempo suele ser el activo más escaso que tienes.
Para comparar peras con manzanas, los profesionales normalmente utilizamos el ROI anualizado. Si una inversión te da un 10% en dos años, no es tan buena como una que te da un 7% en un solo año. El interés compuesto necesita tiempo para hacer su magia, pero tú necesitas eficiencia para maximizar tu capital.
La inversión más ignorada
Vayamos un paso más allá de las finanzas puras. El ROI no solo se aplica al dinero de una inversión, sino también a la inversión en tiempo, en horas de esfuerzo.
¿Cuál es el ROI de hacer un máster de 5000€ que te llevará 500 horas de estudio? ¿Cuál es el retorno de pasarte 3 horas al día comparando precios para ahorrarte 10€ a la hora de hacer una compra?
La auditoría a la que nos referimos consiste en calcular el retorno de tus actividades diarias. SI una tarea tiene un ROI bajo, quizás deberías delegarla, automatizarla o, sencillamente, eliminarla. Tu tiempo es el activo más valioso de tu vida, asegúrate de que el beneficio valga la pena.

Las desventajas de esta herramienta
A pesar de ser la brújula financiera más interesante cuando hablamos de inversiones, el ROI tiene ciertos puntos ciegos que pueden causarte serios problemas si no los tienes en cuenta:
- No mide el riesgo: Un ROI proyectado del 100% en una criptomoneda desconocida suele ir asociado a un riesgo de pérdida total. Un retorno del 4% en un bono del estado es «aburrido», pero extremadamente seguro. Esta herramienta no te dice cuántas noches te va a costar conciliar el sueño debido a ese riesgo.
- No considera el flujo de caja: Puedes tener una inversión con un retorno final del 200% (como un terreno inmobiliario), pero si necesitas liquidez mañana para una emergencia, ese retorno no te sirve de nada porque el dinero está atrapado.
- Manipulación contable: En las empresas, el ROI puede «maquillarse» dependiendo de qué costes se incluyan en la inversión inicial, como por ejemplo si se deja de incluir el marketing.
Recuerda que un retorno alto sin una gestión de riesgo sólida es prácticamente una apuesta con un nombre elegante.
Todo depende del riesgo y del sector. Históricamente hablamos de que en el S&P 500 existe un ROI anualizado de alrededor de entre el 7% y el 10%. Recuerda que cualquier inversión que supere la inflación de forma consistente es, si hablamos de un riesgo bajo o moderado, un éxito en el mundo de la inversión.
Sí, por supuesto. Si no lo haces, te estarás engañando al utilizar el ROI Nominal y no el ROI Neto.
El ROI mide la rentabilidad de una inversión específica o de un proyecto. En cambio, el ROE o Return on Equity mide la rentabilidad que una empresa genera con el dinero de sus accionistas. Si eres un inversor particular, el ROE te puede decir si el equipo directivo de cierta empresa está siendo eficiente en la utilización del capital.