Si has seguido nuestra serie de artículos sobre ROI, EBITDA y el impacto de los costes en tu economía, hoy nos toca ampliar el marco de análisis para tomar perspectiva. En el actual contexto económico, con el debate sobre la presión fiscal en los titulares diarios y una movilidad global que permite a cualquier profesional con un portátil cambiar su residencia fiscal fácilmente, hay un concepto económico que ha vuelto a cobrar relevancia en los medios: La Curva de Laffer.
Seguro que has escuchado alguna vez eso de que «bajar impuestos aumenta la recaudación». Suena a argumento sesgado o a discurso en favor de las rentas más altas. Sin embargo, cuando dejamos de lado la política, podemos apreciar la teoría que podría respaldar este fenómeno, denominado Curva de Laffer.
Ya que es tan desconocida, pero al mismo tiempo está suscitando tanto interés, en Financiar24 hemos querido tratar el tema de la forma más sencilla y objetiva, explicando qué es la Curva de Laffer y cuáles han sido algunos de los resultados históricos al bajar o subir los tipos impositivos.

El origen del término «Curva de Laffer»
Para entender qué es la Curva de Laffer, conviene remontarnos al momento que da nombre a este fenómeno. En 1974, el economista Arthur Laffer estaba reunido en Washington con distintas figuras de la administración del entonces presidente Gerald Ford. Para explicarles por qué el gobierno no debía seguir subiendo los impuestos, dibujó una curva en una servilleta de papel y argumentó lo siguiente:
- Si el tipo impositivo es 0%, el Estado obviamente recaudaría 0 dólares.
- Si el tipo impositivo es del 100%, el Estado también recaudaría 0 dólares, ya que nadie podría trabajar sin percibir ningún tipo de ingreso por ello.
Por tanto, entre el 0% y el 100% de impuestos existe un punto de equilibrio virtuoso, es decir, el punto en el que el Estado recauda lo máximo posible sin que los propios impuestos ahoguen al país. El gran problema, como imaginarás, es que nadie tiene la certeza absoluta de cuál es el punto de equilibrio exacto.
Cómo funciona la Curva de Laffer
Para entender la teoría conviene ver cuál es la lógica de la recaudación fiscal. Es una fórmula sencilla pero que encierra bastante miga. Cuando el porcentaje de impuestos es mayor, recaudas más por cada euro generado. Sin embargo, al ser el impuesto más alto, desincentivas el trabajo, la inversión o el consumo, ya que el que gana el dinero tiene menor incentivo económico para ello.
Al desincentivarse el trabajo, la inversión o el consumo, la gente tiende a trabajar menos horas e invertir menos en negocios, al menos dentro del país. Todos estos fenómenos harían bajar la recaudación, ya que se aplicarían impuestos a menos horas de trabajo, inversiones y consumo. Además, se aumentarían los motivos para sumergirse en el mercado negro, ya sea para trabajar, invertir o consumir.
Llegado a un punto crítico, subir demasiado los impuestos haría que los efectos negativos pesasen más que el positivo, que es aumentar la recaudación. Esta ha sido una reivindicación de los profesionales autónomos en España, que apuntan a que se desincentiva el emprendimiento al existir unos impuestos «prohibitivos» en los escalones de ingresos más bajos.

Deslocalización y nómadas digitales
En los años 70 era difícil mover una empresa siderúrgica desde Estados Unidos a otro país, pero en 2026 esto es claramente más sencillo que antes, lo que hace que el capital sea más «cobarde» y el talento más volátil. Por ello, la base imponible es mucho más delicada que nunca.
Si un programador o un ingeniero siente que el Estado está cobrándole demasiados impuestos, ni siquiera necesita realizar una mudanza internacional masiva de maquinaria, cargos directivos ni nada similar. Simplemente necesita un billete de avión y hacer frente a la nueva realidad del país.
Esto hace que ahora la teoría esté recobrando tanto protagonismo. La competencia entre países para atraer talento y capital es más elevada que hace 50 años.
Eso sí, recuerda que la Curva de Laffer no es una carta blanca para afirmar que los impuestos deberían de ser bajos, ya que un Estado necesita servicios públicos, sean más o menos, y para ello hace falta una recaudación. Esta teoría económica no es una apuesta por tener un 0% de impuestos, sino un intento de analizar cuál es el punto óptimo en el que la economía del país es próspera y el Estado obtiene la recaudación necesaria para cubrir sus objetivos.
Entonces, ¿cuál es el punto de equilibrio en la Curva de Laffer?
Aquí es donde vemos lo controvertido del asunto: Puedes preguntar a 50 economistas distintos y probablemente cada uno tenga una opinión distinta. Algunos estudios sugieren por ejemplo que el IRPF debería de estar alrededor del 65%-70%, mientras que otros apuestan por una cifra aproximada del 25%-30%.
Lo que es innegable es que el punto óptimo no es fijo, sino que depende de la cultura del país y los servicios públicos que deseen, así como de la facilidad para evadir o eludir impuestos en una economía concreta o en un sector concreto de la actividad económica.
Preguntas frecuentes
No, lo cierto es que no, y lo han demostrado repetidos experimentos fiscales como los acaecidos en Estados Unidos. Si los impuestos ya eran bajos y los bajas todavía más, simplemente se recaudará menos. La dificultad del asunto está en averiguar cuál es ese punto óptimo en cada contexto, ya que no es lo mismo 2026 que el confinamiento del COVID, ni tampoco es lo mismo una gran empresa con 10.000 empleados, un trabajador autónomo o un trabajador por cuenta ajena.
Para estos grupos, la Curva de Laffer está presente en la realidad diaria. Si subir la cuota de autónomos o el impuesto de sociedades hace que no les compense abrir ciertas líneas de negocio o contratar más empleados para expandirse, se generará menos dinero y por tanto la base imponible bajará. De nuevo, se trata de encontrar el punto óptimo, y no es tan fácil como parece.
Porque se ha utilizado como arma política para justificar bajadas de impuestos que solo benefician a algunas personas, mientras que se argumentaba un aumento en la recaudación que, después, puede que no se haya producido.