Austeridad

En el imaginario colectivo español, la palabra austeridad tiene una carga emocional significativa. Nos transporta directamente a las crisis de la década pasada, a los recortes drásticos y a una sensación de «apretarse el cinturón» que parecía, y parece, no tener fin.

Actualmente, con un panorama económico marcado por la estabilización de los tipos de interés del BCE y la vigilancia de las reglas fiscales europeas, es conveniente que repasemos el término desde una perspectiva financiera.

En el mundo financiero, la austeridad es simplemente la aplicación de la disciplina fiscal para garantizar solvencia a largo plazo, pero como todo en las finanzas, la clave está en la magnitud.

Por ejemplo, para un inversor, un autónomo o cualquier persona interesada en su salud financiera, la austeridad no debería ser sinónimo de privación, sino el momento de maximizar nuestra eficiencia todo lo posible.

En este artículo vamos a tratar cuál es el significado real de la austeridad en los mercados, el Estado y, cómo no, en tus finanzas personales.

Qué es la austeridad

La Macro-Austeridad

A nivel estatal, la austeridad es sencillamente un intento de equilibrar las cuentas públicas a base de reducir el déficit. Tras los años de gasto extraordinario derivados de las crisis globales, Europa ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Para España, esto significa que el Estado debe vigilar su ratio de sostenibilidad de la deuda. La lógica es simple: si los intereses de la deuda crecen más rápido que los ingresos por impuestos (vinculados al crecimiento del PIB), el país se vuelve financieramente frágil.

La fórmula que vigilan los analistas internacionales para medir si un país necesita políticas de austeridad es la evolución del saldo primario, es decir: ingresos menos gastos (sin contar intereses).

La Austeridad corporativa

En el mundo de la empresa, la austeridad es una herramienta de gestión. Una empresa austera no es aquella que no gasta, sino aquella que tiene un coste de estructura optimizado.

A menudo, las empresas confunden austeridad con «recortes lineales». Esto es un error financiero de manual. Si recortas un 10% el presupuesto de marketing y un 10% el de innovación, podrías estar dañando tu capacidad de generar ingresos futuros. La austeridad inteligente se centra en:

  1. Eliminar gastos redundantes: Procesos burocráticos, software infrautilizado o suscripciones que no añaden valor.
  2. Apalancamiento operativo: Buscar que un aumento en las ventas no requiera un aumento proporcional en los gastos fijos.

Una empresa que aplica la austeridad de forma estratégica suele presentar mejores márgenes operativos y, por tanto, resulta mucho más atractiva para nosotros como inversores en bolsa. La austeridad aquí se percibe como un ejercicio de resiliencia.

La paradoja del ahorro

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. El influyente economista John Maynard Keynes (piedra angular de las políticas económicas europeas modernas) popularizó la siguiente idea: Si todos intentamos ahorrar al mismo tiempo, las empresas venden menos, el desempleo sube y, finalmente, todos terminamos siendo más pobres.

Esta es la gran crítica a los planes de austeridad extrema en épocas de recesión. Si el Estado deja de invertir y las familias dejan de consumir para ahorrar (dentro de lo posible), la economía se va a contraer tanto que la recaudación de impuestos también baja, haciendo que el déficit sea aún más difícil de controlar.

Este círculo vicioso en España lo conocemos perfectamente, y con los años se ha desarrollado cada vez en más círculos la idea de que la austeridad debe ser selectiva: ahorrar en los tiempo de «vacas gordas» para poder invertir en los tiempos de «vacas flacas».

¿Austeridad o ser tacaño?

La austeridad a nivel personal

A nivel individual, la austeridad ha vivido un renacimiento bajo movimientos como el FIRE, basado en la premisa de ahorrar de forma muy planificada, invirtiendo esos ahorros en activos productivos que te permitan retirarte lo antes posible.

La diferencia entre una persona tacaña y una persona austera a nivel financiero es el propósito, ya que el tacaño no gasta debido al miedo, mientras que el austero no gasta en cosas superfluas para así poder dedicar ese dinero a inversiones que hagan su vida mucho más cómoda en un futuro.

En el contexto económico actual, donde la inflación ha mermado el poder adquisitivo, la austeridad personal se ha convertido en una técnica de supervivencia. Revisar los gastos, optimizar nuestras facturas energéticas o comparar entre distintas opciones no solo es una cuestión de prudencia, sino una estrategia para aumentar nuestra capacidad de inversión, con la idea de aumentar nuestra capacidad de inversión.

¿Es posible ser demasiado austero en las finanzas personales?

Por supuesto. Esto se conoce a nivel técnico como riesgo de suboptimización. Si por ahorrar unos pocos euros al mes vas a privarte de necesidades fundamentales, como la salud o tu formación profesional, lo más probable es que estés dañando tu capacidad de generar ingresos en el futuro. La austeridad se debe ejercer de forma consciente y estratégica, no simplemente recortar gastos por recortar.

Un buen ejemplo de esto es la inversión en placas solares en tu hogar. Sí, las placas solares son un gasto adicional, y quizás parezca mala idea hacerlo en un momento de vacas flacas, pero lo cierto es que si te lo puedes permitir, dentro de unos años esa inversión te habrá hecho ahorrar mucho dinero.

Preguntas frecuentes

¿Es la austeridad la única forma de reducir la deuda de un país?

No. Normalmente se considera que existen cuatro estrategias. La primera sería apostar por el crecimiento económico, es decir: si el PIB sube mucho, el ratio de deuda baja. La segunda estrategia sería la inflación, ya que se reduce el valor real de la deuda, pero perjudica enormemente a aquellas personas que tuvieran ahorros. La tercera estrategia sería la reestructuración de la deuda. La cuarta opción, claro está, son las políticas de austeridad, que suelen elegirse porque (pese a tener claros inconvenientes) es la estrategia que más confianza genera a largo plazo en los mercados internacionales.

¿Cómo puedo saber si una empresa en la que quiero invertir está usando una estrategia de austeridad o simplemente está en decadencia?

Lo más recomendable para discernir esta duda es consultar su margen EBITDA y su evolución de ingresos. Una empresa que aplica la austeridad de forma inteligente lo que está haciendo es mantener o aumentar sus ingresos, mientras que sus gastos operativos crecen a un ritmo mucho menor. Si los ingresos caen y la empresa simplemente se está dedicando a recortar gastos, es probable que esté en una espiral decadente y no en un proceso de optimización.

¿La austeridad es mala para la bolsa?

Depende. A corto plazo, cuando los gobiernos anuncian fuertes recortes, el consumo suele bajar, con lo que las empresas también suelen hacerlo. Sin embargo, a largo plazo la austeridad se ha demostrado que tiene una gran capacidad para estabilizar la moneda y bajar la prima de riesgo. Esto atrae más inversión extranjera y hace que la bolsa suba debido a una mayor confianza en la solvencia del país.

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