Los concesionarios y las financieras han desarrollado una serie de opciones para hacerte con un coche, pero una de estas opciones es la que lleva años ganando alcance: Hablamos del leasing. Además, no solo ha ganado protagonismo, sino que su funcionamiento exacto se suele plantear de forma confusa para que el comprador particular no entienda realmente cómo funciona esta forma de financiación.
Si lo analizas como un activo, comprar un coche es una de las decisiones financieras más problemáticas de nuestra vida. La realidad es que se trata de un bien que pierde nada menos que un 20% de su valor en el mismo instante en que pisa la calle por primera vez y que, de media, pasa el 90% del tiempo sin ser utilizado. Son activos útiles, pero muy caros, y por tanto peligrosos para nuestras finanzas si no tomamos las decisiones correctas.
Como es evidente, el coche es una necesidad esencial para millones de españoles, ya sea por la falta de alternativas o por los inconvenientes que estas alternativas plantean. Por ello, para todas estas personas (entre las que me incluyo), la gran pregunta es cómo pagar el coche, ya que existen diversas formas de hacerlo y cada una cuenta con sus particularidades.
En este artículo vamos a tratar el funcionamiento real del leasing, despejando las confusiones que se han instalado de forma intencionada en la cabeza de muchos consumidores. Veamos, calculadora en mano, cómo funciona realmente esta modalidad de financiación.

La narrativa del leasing contra el pago al contado
Muchos nos hemos criado con una premisa clara: «Si tienes el dinero para pagarlo al contado, hazlo». Pero lo cierto es que en los últimos años esta premisa se ha hecho más dudosa ante la aparición de ciertas narrativas a la hora de presentar métodos de financiación como el leasing.
Uno de los primeros argumentos para desincentivar el pago al contado, invitándote a optar por la financiación, es la idea de que no te interesa quedarte sin una liquidez que podrías haber empleado de formas mejores. Por ejemplo, he escuchado a gente argumentar que es más interesante optar por financiar tu coche y utilizar ese dinero que tenías ahorrado para, por ejemplo, invertir.
No seré yo quien niegue la importancia de no ahorrar todo nuestro dinero, ya que invertir de forma responsable es imprescindible si no quieres que tus ahorros se devalúen debido a la inflación. Pero lo cierto es que esta narrativa es algo tramposa.
Los intereses que cuesta el préstamo suelen superar fácilmente los intereses que puedes obtener invirtiendo tu dinero, y hay un matiz fundamental: los intereses del préstamo los tienes que pagar sí o sí, mientras que cualquiera de tus inversiones siempre presentan un riesgo, especialmente si hablamos de inversiones que superen los intereses del leasing.
La «penalización» por pago al contado
No pocas veces he escuchado a alguien decir que se ha «comprado» un coche mediante leasing y, para mi sorpresa, suelen afirmar que «les ha salido más barato que si lo pagan al contado». Esto choca frontalmente con una premisa muy sencilla: la financiación siempre tiene intereses, y mucho más en el caso de un activo como un vehículo.
El motivo de esta confusión es muy sencillo: los concesionarios te dicen que el precio del coche es, por ejemplo, 27.000€ si financias el vehículo. En cambio, si pagas al contado, el vehículo son 30.000€. ¿Dónde está la explicación? En que no te están diciendo el coste total del vehículo, incluyendo el pago inicial, las cuotas y, especialmente, el pago final, o pago del «valor residual».

¿Qué es el valor residual en el leasing?
El leasing se estructura de forma muy cuidadosa para que la entrada y la cuota mensual parezcan un negocio redondo de cara al consumidor. La técnica es muy sencilla: los concesionarios y financieras asociadas desplazan el valor del vehículo hasta el final del contrato, cuando deberás abonar una gran suma si quieres quedarte con el vehículo. Si no lo haces, de todas formas habrás pagado un precio superior al del alquiler de largo plazo convencional.
Este pago que realizamos al final del contrato se hace sobre lo que se denomina como valor residual. Muchos usuarios llegan al final de los años de contrato y se dan cuenta de que, por ejemplo, para quedarse con el coche tienen que pagar 12.000€. SI no tienen ese dinero se ven empujados a optar por alguna de las siguientes opciones:
- Devolver el vehículo y concluir el contrato
- Cambiar a otro vehículo y comenzar un nuevo contrato de leasing
- Financiar esa última cuota a intereses más altos
Desde el punto de vista financiero, cuando llegamos a esta fase del contrato queda claro que ninguna de estas opciones es más económica que el alquiler de coches, la compra de un coche al contado o un préstamo convencional.
Deducción de cuotas en el IVA y el IRPF
Pese a las confusiones que puede haber al respecto, también es preciso mencionar que el leasing tiene ventajas muy interesantes dentro del mundo empresarial, donde este modelo de financiación puede ser interesante.
Esto se debe a que los autónomos y empresas (que usen el vehículo para labores profesionales) se beneficien de la importante ventaja que supone deducir las cuotas de la financiación en el IVA y el IRPF. Recuerda que en el caso de que seas un particular no tienes derecho a estas ventajas fiscales.
Las condiciones asociadas al leasing
Algunos detalles importantes a la hora de plantearse si te interesa el leasing es que la titularidad, como es lógico, no es tuya hasta que concluya el contrato y se abone el valor residual. Esto hace que si tu situación cambia, la situación se complique de cara a vender el coche.
Además, la mayoría de contratos de leasing pueden incluir cláusulas como el límite de kilometraje anual (destinado a proteger el valor residual del coche) y/o la necesidad de que tú corras a cuenta del seguro. En el caso de los seguros es probable que te obliguen a mantener un seguro a todo riesgo con unas compañías aseguradoras específicas.
Conclusión
El leasing es una forma de financiación que en algunos casos puede ser muy interesante, especialmente si hablamos de autónomos y empresas. Sin embargo, en otros casos es más ventajoso apostar por otros modelos, como los préstamos personales, el alquiler a largo plazo (renting), o si se puede, el pago al contado.
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